• Jarot Mansilla

LAS EMOCIONES Y LAS FLORES DE BACH

Updated: Sep 16, 2021



Sin importar la edad que tengamos, todas las experiencias que vivimos pasan por la percepción de los sentidos y terminan en un aprendizaje.


Sobretodo a temprana edad, muchas de estas experiencias requieren un nivel de madurez superior al que nos encontramos y en muchos casos aprendemos algo que no es enteramente correcto. Si sobre esto construimos nuestra personalidad, nuestro concepto de quiénes somos y nuestro diálogo interno, podemos imaginar bajo que constructos iremos eligiendo lo que nos gusta y disgusta de las interacciones con este mundo y cómo iremos adaptándonos y creando hábitos mientras crecemos.


Ya que sería un gasto de energía muy grande vivir la vida recordando cada experiencia pasada para poder tomar una decisión en el presente, estas se anclan en nuestro mundo emocional y se activan tan solo con la percepción sensorial, la que nos hace actuar de forma automática satisfactoria o insatisfactoriamente, dependiendo de que tan saludable fue nuestra adaptación.

De aquí que decimos: "no sé por qué soy así, no sé como evitarlo", "me doy cuenta que hice mal después que actué", "etc", cuando el hábito no es satisfactorio.


El problema es que no somos capaces de reestructurar estos mecanismos automáticos a voluntad cuando nos disgustan, a pesar de haber sido creados para nuestro beneficio, y pensamos que es muy difícil o imposible lograrlo y terminamos escuchando frases como: "a mi edad ya no se puede cambiar". Sin embargo, la dificultad no radica en la imposibilidad de hacer el cambio sino en dónde enfocamos nuestra fuerza de voluntad para lograrlo.

Una manera de entenderlo es compararlo con la respiración: Ella trabaja por momentos de manera automática (hábito) para facilitarnos la vida y nos permite enfocar más nuestra consciencia en las actividades que deseamos pero cuando está congestionada (mal hábito), por años acumulando toxinas, nos exige respirar manualmente arrastrando nuestra consciencia de las actividades que deseamos a una indeseable tratando así de "solucionar" el problema; sin embargo, no es más que una solución inmediata que nos compra un poco de tiempo antes de volver al mismo problema.

La única solución es enfocando nuestra fuerza de voluntad en un tratamiento correcto que al principio pueda que parezca más demandante de tiempo y consciencia pero que, al final, será mucho menor comparándolo a vivir toda una vida sofocados perpetuando la misma congestión.


Parashara describe en el Parashara Hora Shastra que la deidad de la Luna se transporta sobre 10 caballos, los cuales representan los 5 sentidos y los 5 órganos de los sentidos.

La Luna representa nuestra capacidad de tener una identificación como seres individuales independientes que buscan relacionarse con este mundo y encontrar su felicidad en él. En esta interacción creamos identificaciones, dependencias y condicionamientos; por lo que la consciencia individual, la Luna, debe tener control de estos "10 caballos" si desea una vida productiva y feliz.


Las flores, por el nivel de energía tan alto que contienen, nos ayudan en un nivel emocional desanclando los comportamientos automáticos de las emociones dando espacio a una nueva oportunidad de aprendizaje y reestructuración.

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